• 09/01/2011
  • Julia Jiménez

Técnica de las extremidades inferiores

Tai - Chi

Tai Chi es el arte que según palabras de Confucio: “abarca sin error a todas las transformaciones en el cielo y sobre la tierra”.

El estudio y desarrollo del Tai Chi Chuan conlleva la realización de un trabajo continuo y progresivo en 3 etapas o niveles:

  • Etapa tierra: Etapa en la que se aprende a relajar tendones y tejidos, y a vigorizar la sangre, a partir de la realización de movimientos circulares.
  • Etapa hombre: Etapa en la que se profundiza sobre el hundimiento de la energía en el  Tan Tien, la movilización de la energía a través de las articulaciones y la apertura de las 3 puertas.
  • Etapa cielo: Momento en el que el practicante avanzado aprende a escuchar la energía, a interpretarla, y adquiere una perfecta claridad, a partir de trabajar su consciencia.

Para poder explicar y profundizar un poco sobre la teoría de las extremidades inferiores, se necesita

comprender básicamente la etapa tierra  que está formada de 3 fases:

1. Fase de relajación desde los hombros hasta los dedos de las manos.

2. Fase de relajación desde la ingle hasta el 1 R. Se procede relajando  la zona de la ingle hasta los talones, distinguiendo lo ligero de lo pesado, y lo vacío de lo lleno. El pie capaz de soportar todo el peso se contrapone a los movimientos ligeros de la mano. Se apoya todo el peso corporal sobre un solo pie, cambiando el peso al otro pie cuando hace falta. Sin hacer uso de la fuerza.  Debemos sentirnos relajados y blandos desde la ingle a las rodillas y los talones. La energía está situada en el centro del pie y es transmitido por la tierra.

3-.Fase de relajación de 1 DM a 20 DM. Se ha de conseguir ablandar la cintura para que pueda girar en cualquier dirección “como si no tuviera huesos”. La clave está en mantener el 1 DM vertical, y enderezar así la columna al máximo. Al mismo tiempo imaginamos estar suspendidos desde el 20 DM.

Es en la fase 2, donde el practicante comienza a manifestar  en su forma la teoría básica de las extremidades inferiores.

  • Siempre hay que levantar los pies, sin arrastrarlos.
  • Mantener los pies tan cerca del suelo como sea posible. Nos ayuda a mantener bajo el peso corporal para un mejor enraizamiento.
  • Circularidad en los pasos, excepto los laterales.
  • Asegurarse de trasladar todo el peso a un pie antes de dar el paso con el otro pie, es el trabajo de base.
  • Evitar el doble peso, en la ejecución de la forma.
  • Distinguir lo lleno de lo vacío, el yin del yang.
  • Evitar pies cruzados, ya que reduce la base de sustentación reduciendo la estabilidad de la postura.
  • Mantener el eje Cielo-Tierra, la columna vertical, en todo momento. Si el eje es correcto el peso corporal se reparte sobre las piernas, sino, en lugar de bajar el peso y hundir el Qi, estos ascienden bloqueando articulaciones situadas por encima de las caderas.
  • Todo movimiento surge de la cadera, y desde aquí se proyecta a las distintas extremidades.
  • Las rodillas nunca deben sobrepasar la punta del pie, ya que esto haría perder el centro de gravedad.
  • Mantener una flexión de rodillas constante, evitando el efecto acordeón.
  • Los pies que dan el paso se colocan rectos.
  • Los pies de apoyo posteriores se colocan a 45º hacia fuera.
  • No se debe bloquear ninguna articulación. Si una articulación está bien colocada el cuerpo podrá girar en cualquier dirección y canalizar la fuerza.
  • La amplitud de los pasos no debe ser forzada, ya que un paso demasiado largo tiene un centro de gravedad pequeño y una base de sustentación muy grande. Da como resultado una mayor estabilidad y una menor movilidad. Por el contrario, un paso demasiado corto, eleva el centro de gravedad y reduce la base de sustentación; lo que disminuye la estabilidad, pero aumenta la movilidad. Por consiguiente, no dar los pasos ni demasiado grandes, ni demasiado pequeños.
  • Conexión entre el movimiento de las piernas (muslos, piernas, pies)y el de los brazos (hombros, codos, manos).
  • Los movimientos han de realizarse de forma lenta, suave, continua, fluida y armoniosamente. Intentando mantener el mismo ritmo durante todo el tiempo. Esto junto con la sensibilidad y la naturalidad, permiten trabajar la coordinación, la estabilidad y el equilibrio, y dibujar movimientos sencillos y claros.


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