• 09/01/2011

Respiración en Tai Chi Chuan

Tai - Chi

El hombre que mantiene su aliento purifica hasta sus tobillos. El resto de los hombres respiran con la garganta”.

Zhuang Zi (300 a.C.)

Durante la respiración, los nutrientes llevados por la corriente sanguínea deben ser combinados con el oxígeno para que una correcta oxidación tenga lugar. El CO2 producto de la oxidación es eliminado para mantener el equilibrio metabólico del cuerpo.

Penetrar el aire en los alvéolos debido a la diferencia de presión entre el interior y el exterior y por medio de la osmosis penetra por las paredes alveolares y pasa a la sangre. El O2 se absorbe por la hemoglobina de los glóbulos rojos. Éstos atraviesan los capilares y se reparten por todo el cuerpo convirtiéndose en energía, Qi. El aire fresco inhalado no penetra profundamente en los alvéolos, ni todo el aire enrarecido es totalmente expulsado de las venas. Esto es crucial para la salud corporal y mental.

El proceso de la respiración

El método de respiración utilizado en meditación, Qi Gong o Tai Chi, es lo que llamamos respiración abdominal. Al inspirar el diafragma es empujado hacia abajo protuyendo el vientre hacia delante. Al espirar el diafragma asciende para ayudar al vaciado pulmonar.

Con la práctica del Tai Chi, logramos que esta respiración se optimice, se profundice, consiguiendo a través de la práctica una respiración regular, fina, larga y profunda.

Los antiguos decían: “Usa la respiración postnatal, para buscar el lugar de respiración de la persona verdadera”. Para comprobarlo no tenemos más que observar a un recién nacido. Todo su cuerpo se mueve a un compás mientras respira desde lo más profundo de su abdomen. Por ello convertirse en una persona verdadera no es más que retornar a la respiración original. Una forma de conseguirlo a través de la práctica del Tai Chi, es respirar desde el Tercer Recalentador, o lo que sería lo mismo hundir el Qi en el Tan Tien.

El Tan Tien es una zona situada aproximadamente a unos 3cm bajo el ombligo y a media distancia entre la columna vertebral y el ombligo (ligeramente desviado hacia este). Respirando desde esta zona hacemos que poco a poco el Qi se hunda lentamente, penetra en los huesos y se acumula en la columna vertebral.

Para realizar este tipo de respiración, es importante la postura corporal y la actitud personal:

  • La columna debe estar recta, pero sin ninguna tensión.
  • El pecho ligeramente hundido para relajar la tensión de los músculos abdominales y así permitir que el diafragma pueda descender hasta el Tan Tien.
  • Ligera retroversión pélvica para enderezar las lumbares y el sacro; y aproximar 1 DM y 1 RM, facilitando la conexión energética y la apertura de las tres puertas.

Si la postura corporal no es cómoda y relajada el Qi no fluirá y la mente no estará sosegada.

Al respirar con el Tan Tien conseguimos el descenso completo del diafragma, así como la expansión caudal de la caja torácica. Al descender presiona los órganos abdominales y estimulan el sistema parasimpático, encargado de la restauración energética (el simpático se encarga del consumo energético):

  • Ralentización de la respiración y del pulso.
  • Aumento de la salivación.
  • Disminución del azúcar en sangre.
  • Baja la presión arterial.
  • Aumenta la micción.
  • Disminuye el calor.

Todo este proceso hunde el Qi en el Tan Tien, eleva el espíritu al 20 DM, mantiene una óptima circulación energética por toda la columna, gracias a la verticalización del sacro.

La actitud personal es clave, junto con la postura, para una correcta respiración, ya que la relajación del cuerpo se origina en la mente. Junto a la práctica del Tai Chi hemos de desarrollar la voluntad, la paciencia y la resistencia. Cuando nuestro espíritu (shen) es fuerte, la mente es firme, con lo que nuestra mente será estable y tranquila.

Regulación de la respiración

Regulando la respiración hemos de conseguir concentrar los distintos tipos de energía que se generan en el cuerpo en un mismo lugar: el Tan Tien. La energía derivada de la respiración, la nutritiva derivada de órganos y entrañas (zang-fu), la defensiva (Wei Qi) y la ancestral, son reunidas en el Tan Tien, tras una larga y continua práctica, siendo aquí transformadas por un proceso alquímico en una energía más pura que penetra en los huesos, la columna, el cerebro; llenando todo el cuerpo. Es lo que Cheng Man-Ch’ing define como: “un vapor que rebosa el Tan Tien y que se convierte en Qi espiritual”, la iluminación, o lo que los budistas llaman budeidad.

¿Cómo regular la respiración?

La correcta regulación es la no regulación. Al comenzar la respiración se regula conscientemente, pero con la práctica hemos de llegar a un punto donde todo suceda naturalmente, sin pensar propiamente en la respiración. Hemos de tener claro que el Qi sigue a la mente, de manera que si concentramos la mente en el acto de respirar acabaremos congestionando el Qi en los pulmones. La mente dirige al Qi y hace que se mueva. Si se regula correctamente la respiración, la mente estará libre.

Energética respiratoria

La vida es el resultado de la interacción de la energía celeste y de la energía terrestre. A consecuencia de ello, la armonía energética del hombre depende de ambas energías. La energía celeste que entra por 20DM (para que penetre la energía celeste hay que realizar una pequeña retroversión del mentón), de naturaleza Yang, desciende para transformarse en Yin. La energía terrestre, que entra por 1R, de naturaleza Yin, asciende para convertirse en Yang. Ambas energías se conectan en el Tan Tien, siendo posible equilibrarlas con la respiración.

Durante la inspiración desciende el Qi celeste para penetrar en los pulmones, y en la espiración el Qi terrestre se eleva y penetra por 1 R para dirigirse a los riñones. Al inspirar sube el Qi por el RM y los trayectos principal y secundario del DM.

Encontramos que la respiración es la resultante entre diferentes fuerzas ascendentes y descendentes, que alcanzan su equilibrio al converger en el Tan Tien.

Tipos de respiración

Existen dos tipos de respiración, la normal y la inversa.

La normal: durante este tipo de respiración, el Qi es dirigido en la inspiración, desde las extremidades hasta el Tan Tien. Y durante la espiración, se dirige del Tan Tien hacia las extremidades. Es efectiva para dirigir el Qi arriba y abajo.

La inversa: durante la inspiración, se dirige el Qi desde las extremidades hacia el Tan Tien y desde la piel a la médula ósea. En la espiración se dirige el Qi del Tan Tien a las extremidades y desde la médula ósea hacia la piel. Es efectiva para dirigir el Qi hacia dentro y hacia fuera.

La respiración inversa está en consonancia con el Dao. Se usa siempre para dirigir el Qi a las extremidades y un flujo de energía hacia el Tan Tien, para poder realizar un gran esfuerzo físico, expandiendo el Qi y cargando de energía todo el cuerpo. Por esto se considera que la respiración inversa es más Yang que la normal.


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